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ONU aprueba iniciativa africana para una representación cartográfica más fiel del mundo

7 sept
3 min de lectura

Patria MX

06 de septiembre de 2026


Togo impulsó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas una resolución para promover una representación cartográfica mundial más fiel a las dimensiones reales de los continentes. El documento, presentado en nombre de la Unión Africana, fue aprobado el 4 de septiembre por 164 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones.


El antecedente se encuentra en la propia Unión Africana, que respaldó la iniciativa y posteriormente celebró su adopción en la Asamblea General. El organismo sostiene que las representaciones cartográficas utilizadas durante generaciones han mostrado de manera desproporcionada el tamaño de África frente a territorios situados en latitudes altas.


Uno de los ejemplos más conocidos es la comparación entre África y Groenlandia. En la proyección de Mercator, diseñada en 1569, ambos territorios parecen de tamaños similares, aunque África tiene una superficie mucho mayor. La distorsión, sin embargo, no significa que la proyección haya sido diseñada para disminuir deliberadamente a África: responde a las características matemáticas de una representación creada originalmente para facilitar la navegación.


El problema que plantean Togo y la Unión Africana es lo que ocurre cuando una herramienta concebida para un propósito específico se convierte durante generaciones en la imagen cotidiana del planeta. Los mapas utilizados en escuelas, medios de comunicación y otros espacios terminan formando parte de la manera en que las personas imaginan las dimensiones relativas de continentes y regiones.


En su intervención ante la Asamblea General, el canciller togolés, Robert Dussey, sostuvo que las proyecciones cartográficas empleadas durante siglos han contribuido a “minimizar simbólicamente” el tamaño de África y de otras regiones, y planteó que los mapas no son solamente representaciones geográficas, sino instrumentos que influyen en la educación, la imaginación y las percepciones colectivas.


La discusión, por ello, rebasa a África. Las proyecciones que amplían visualmente los territorios situados en latitudes altas también modifican la proporción con la que se perciben regiones cercanas al ecuador. América Latina y otras zonas del Sur Global forman parte de esa representación desigual, aunque sus dimensiones reales permanezcan exactamente iguales.


La relevancia de una representación basada en superficies más proporcionales está, entonces, en el imaginario social: los países no cambian de tamaño, pero sí puede cambiar la imagen mental que generaciones enteras han construido sobre su extensión y su relación territorial con otras regiones del mundo.


México respaldó la resolución y destacó su participación activa en las consultas para su elaboración. Ante la Asamblea General, la delegación mexicana señaló que el texto tiene mérito científico y técnico al promover la educación y la alfabetización cartográfica, y consideró a Equal Earth como una alternativa técnica para representar las áreas de la Tierra al preservar las proporciones de las superficies continentales.


México también planteó que el uso de esta u otras proyecciones debe evaluarse de acuerdo con el propósito específico de cada representación, debido a que cualquier mapa implica compromisos respecto de distancia, dirección, superficie y forma. Por ello, propuso fortalecer el diálogo internacional sobre buenas prácticas cartográficas y tomar como referencia el trabajo especializado de organismos de Naciones Unidas en materia de información geoespacial.


La resolución aprobada por la ONU tampoco elimina la proyección de Mercator ni establece un único modelo cartográfico. El propio Togo aclaró durante la presentación del proyecto que la iniciativa reconoce la diversidad de proyecciones y sus distintos usos, y que la referencia a Equal Earth se limita a la representación proporcional de las superficies continentales.


Lo que está en discusión, en última instancia, no es la geografía del planeta, sino la forma en que esa geografía ha sido representada y aprendida. Una modificación en los mapas no altera la extensión de África, México, América Latina o Asia, pero sí puede contribuir a que esas dimensiones sean visualizadas de una manera más cercana a la realidad.

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