Madres y padres apoyan la regulación del uso de celulares en escuelas
Patria MX
27 de julio de 2026

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que, a través de una encuesta, se encontró que el 71 por ciento de las madres y los padres de familia consultados están a favor de regular el uso de teléfonos celulares en las escuelas y llamó a la comunidad educativa a participar en la discusión sobre los efectos de las redes sociales, las plataformas digitales y los dispositivos móviles en niñas, niños y adolescentes.
Durante la conferencia matutina de este lunes, la mandataria subrayó que el objetivo no debe ser establecer prohibiciones per se, sino generar conciencia y construir soluciones con la participación de las familias, docentes y estudiantes.
Sheinbaum recordó que el Gobierno de México ya abrió un debate nacional sobre el uso de plataformas digitales y redes sociales por menores de edad, con la participación de distintos sectores. Como parte de este proceso, se han planteado foros regionales y espacios de diálogo para construir una propuesta consensuada, mientras que durante el nuevo ciclo escolar el programa ABC de las emociones difundirá materiales informativos para contribuir a la búsqueda de soluciones.
La presidenta consideró que el tema debe abordarse también como un asunto de salud pública, dado que sus efectos pueden trascender la infancia y la adolescencia y tener consecuencias para las generaciones futuras.
“Que entre todas y todos tomemos decisiones para proteger a niñas, niños y adolescentes en esta etapa formativa de la vida; son implicaciones, en general, para el desarrollo del país”, señaló.
Por su parte, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, sostuvo que la discusión debe sustentarse en evidencia científica y llamó a comprender los efectos que el funcionamiento de los algoritmos de las plataformas digitales tiene en el cuerpo humano, cuyos modelos responden a intereses económicos vinculados a la atención de las personas usuarias.
Evidencia científica sobre afectaciones a la salud
La especialista en prevención de adicciones, Tania Jiménez García, explicó que el uso problemático de la tecnología puede activar mecanismos cerebrales vinculados a la sensación de placer al producir dopamina. La sobreestimulación, agregó, puede afectar procesos como la concentración, el control de impulsos, la gestión de las emociones y la toma de decisiones.
Señaló que, al igual que ocurre con otras adicciones, pueden presentarse pérdida de control, deseo intenso de repetir la conducta pese a sus consecuencias, así como enojo y ansiedad ante la abstinencia. No obstante, destacó que la neuroplasticidad permite al cerebro adaptarse y recomendó retirar los dispositivos a niñas y niños de entre 0 y 12 años, mientras que a partir de los 13 años planteó una reducción gradual con acompañamiento terapéutico.
En tanto, Lucía Magis-Weinberg, académica de la Universidad de Washington, explicó que la adolescencia es una etapa fundamental para el desarrollo cerebral, un proceso que continúa hasta aproximadamente los 25 años. Durante este periodo, señaló, existe una mayor susceptibilidad a asumir riesgos y a desarrollar hábitos negativos.
Advirtió que las plataformas digitales están diseñadas para reforzar conductas automáticas y pueden generar adicción y estrés digital. El uso excesivo de pantallas, añadió, está relacionado con una mayor distracción, cambios constantes entre tareas, errores, frustración y estrés.
También alertó sobre los efectos del acceso cada vez más temprano a dispositivos digitales, entre ellos posibles afectaciones al desarrollo cognitivo, alteraciones del sueño, sedentarismo y desplazamiento de actividades esenciales como la convivencia interpersonal. Recordó que niñas, niños y adolescentes necesitan más de nueve horas de sueño y que factores como la luz azul de las pantallas y las notificaciones pueden retrasar y fragmentar el descanso.
Ante este panorama, recomendó establecer límites y espacios de desconexión, así como fomentar hábitos saludables desde el hogar. En las escuelas, planteó fortalecer la convivencia, el aprendizaje presencial y el papel de las y los docentes como guías.
Sheinbaum insistió en que la regulación debe construirse de manera colectiva y con la participación de las familias, los estudiantes y el personal docente. “Si las mamás, los papás, las y los niños y adolescentes se hacen conscientes, entonces será algo colectivo en el que, entre todos, nos cuidamos”, afirmó.



